IVA soportado e IVA repercutido: diferencias clave y cómo calcular el IVA
Si eres autónomo o gestionas una pyme, entender cómo funciona el IVA es básico para llevar una buena contabilidad. Dentro de este impuesto hay dos conceptos que aparecen constantemente en tu día a día: el IVA repercutido y el IVA soportado.
Saber diferenciarlos no solo evita errores, también te permite calcular correctamente tus impuestos y presentar el modelo 303 con seguridad.
Qué es el IVA repercutido
El IVA repercutido es el impuesto que añades a tus facturas cuando vendes un producto o prestas un servicio. Es decir, es el IVA que cobras a tus clientes.
Aunque el dinero lo recibes tú, en realidad lo estás recaudando para Hacienda.
Por ejemplo:
- Base imponible → 1.000 €
- IVA (21 %) → 210 €
- Total → 1.210 €
En este caso, esos 210 € son IVA repercutido. No forman parte de tu beneficio, ya que tendrás que declararlos posteriormente.
Qué es el IVA soportado
El IVA soportado es justo lo contrario. Es el IVA que pagas cuando compras productos o servicios para tu actividad.
Por ejemplo:
- Base imponible → 200 €
- IVA (21 %) → 42 €
- Total → 242 €
Aquí, los 42 € son IVA soportado. Si ese gasto está relacionado con tu actividad, podrás deducirlo en tu declaración.
Diferencia entre IVA soportado e IVA repercutido
La diferencia es sencilla si entiendes quién paga y quién cobra el impuesto:
- El IVA repercutido lo cobras tú al cliente
- El IVA soportado lo pagas tú como profesional
Esta diferencia es la base para calcular cuánto IVA debes pagar en cada trimestre.
Cómo calcular el IVA a pagar
El cálculo es directo: debes restar el IVA soportado al IVA repercutido.
Ejemplo práctico:
- IVA cobrado → 1.200 €
- IVA pagado → 700 €
Resultado:
- 1.200 € – 700 € = 500 € a pagar
Si ocurre lo contrario y has pagado más IVA del que has cobrado, el resultado queda a compensar para el siguiente trimestre.
Qué gastos permiten deducir el IVA soportado
No todo el IVA es deducible. Para poder incluirlo en tu declaración deben cumplirse ciertos requisitos:
- El gasto debe estar relacionado con la actividad
- Debes tener una factura válida
- Debe estar registrado en tu contabilidad
Algunos ejemplos habituales:
- Material de oficina
- Software y herramientas digitales
- Equipos informáticos
- Servicios profesionales
- Alquiler de oficina o coworking
Consejos para gestionar bien el IVA
Una buena gestión del IVA evita errores y te ahorra problemas con Hacienda.
Algunas prácticas recomendadas:
- Registrar todas las facturas emitidas y recibidas
- Separar claramente ingresos y gastos
- Revisar los cálculos periódicamente
- No dejar todo para el final del trimestre
Además, usar herramientas como Facturavia facilita el control del IVA soportado y repercutido, ya que automatiza cálculos y te da una visión clara de tu situación fiscal.
Entender el IVA es clave para tu negocio
Dominar la diferencia entre IVA soportado e IVA repercutido es uno de los pilares de la contabilidad para autónomos.
Cuando tienes claro cómo funciona, todo es más sencillo: desde emitir facturas hasta presentar impuestos.
Y lo más importante, te permite gestionar tu negocio con más control y menos incertidumbre.